BOXEO ARGENTINO

“Maravilla” Martínez y un triunfo ante Rose que deja más dudas que certezas

Un jab preciso, veloz y un buen dominio de la larga distancia. Ese parece, hoy, el capital boxístico Sergio “Maravilla” Martínez. ¿Es poco? Para un hombre de 46 años, no: subirse (a ganar) a un cuadrilátero –preparado, en peso- contra alguien 10 años menor ya es todo un logro. Pero para alguien que está 3º en el ranking AMB mediano y que pretende volver a disputar un título del mundo, esos elementos no asoman como suficientes. Tal es el caso del excampeón mundial argentino, que el sábado le ganó de forma ajustada al discreto Brian Rose, en la Plaza de Toros de Valdemoro, en Madrid.

“Maravilla” (54-3-2, 30 KO / 73,100 kg) venció en una cerrada decisión unánime tras 10 rounds a Rose (32-7-1, 8 KO / 72,900), en una pelea en la que le dio mucho trabajo un frío y mezquino pero fuerte inglés. Al cabo de las 10 vueltas, los jueces marcaron, todos para el quilmeño: 97-94, 96-94 y 97-94. Para A LA VERA DEL RING, en cambio, había vencido el británico por 96-94.

Martínez, fue dicho, dejó en claro que conserva su velocidad, su mano derecha adelantada y parte de sus reflejos defensivos –en la larga, esquiva y puede hacer vista de los envíos que le llegan; en la corta y media, no: le aterrizan manos lentas y anticipadas-. Lo que parece no tener, o al menos no se vio el último fin de semana, son su asimilación al castigo y su velocidad de piernas. Por momentos, el dirigido por Agustín “Tinín” Rodríguez se volvió un blanco fijo y previsible para un Rose que, a pesar de su lentitud, llegó a la humanidad de quien hacía las veces de local. Tal es así que, en el 2º asalto, después de no haber sacado casi golpes, el inglés lanzó una derecha cruzada que hizo trastabillar y lo obligó a amarrar a “Maravilla”, que terminó en el suelo porque su rival lo terminó derribando de un empellón. El británico, carente de recursos y de alma para hacer valer el peso de sus puños, dejó que se le escapara la presa pese a que, en todos los intercambios, era él el que lastimaba y Martínez el que “marcaba” los golpes.

Sobre el final del pleito, el argentino sacó a relucir su experiencia y terminó tirando más y mejor, para convencer a los jurados de que se actuación fue suficiente para alcanzar la victoria. Tras su pelea, “Maravilla” dejó en claro que quiere ir por el título del mundo y explicó que, si no lució, fue por falta de continuidad. “Denme tiempo”, pidió, a los 46 años, un Martínez que, a pesar de los pesares, sigue soñando con volver a ser campeón mundial.

FOTO: Adrián Rubio Moreno / Maravillabox.

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