BOXEO CORDOBÉS

“Chiquito” Bracamonte también peleará en Rusia

El campeón argentino pesado, Ariel “Chiquito” Bracamonte, se suma a la larga lista de boxeadores argentinos que en tiempos de pandemia arman el bolso y combaten fuera del país. El bonaerense radicado en La Cumbre combatirá el 31 de octubre frente al ruso Arslan Iallyev, en Sochi, Rusia, en el mismo festival en el que Daniela “la Bonita” Bermúdez disputará el título supergallo FIB ante la kazaja Tatyana Zrazhevskaya.

Bracamonte (9-5, 5 KO) y Iallyev (10-0, 5 KO) combatirán a 8 rounds, y su pelea –al igual que el resto de la velada- será televisada por TyC Sports.

La conmoción que causó el coronavirus en el mundo influyó en la vida personal y profesional de “Chiquito”, quien, a falta de boxeo, debió arremangarse y volver a La Cumbre para trabajar en el campo.

“Los primeros cuatro meses de cuarentena me fui a La Cumbre. Me dieron la oportunidad de trabajar en un campo, cuidando animales, levantando alambrados y haciendo senderos. Es que necesitaba pagar alquiler y un montón de cosas, y se bajaron muchos sponsors. Subí 15 kilos en ese tiempo. Pero ya estoy muy bien, bien preparado; estuve haciendo entrenamientos a puertas cerradas, y tengo mucha hambre de gloria”, le dijo el dirigido por Claudio Pérez a A LA VERA DEL RING.

A los 27 años, Bracamonte sabe que en Rusia se jugará una ficha importante. Porque a su récord le hacen falta victorias, luego de las últimas tres derrotas consecutivas padecidas en peleas en el exterior: en Rusia, Francia y Nigeria. Contra Evgeny Romanov, Raphaël Tronché y Onoriode Ehwarieme le tocó perder en empresas difíciles que, en rigor de verdad, no todos los pesados argentinos asumen. Son pocos los boxeadores de la división que se atreven a vérselas contra los mejores del mundo: porque no aceptan esos retos, o porque no los llaman para tales desafíos por considerar que no están a la altura de los compromisos; nada de eso ocurre con Bracamonte, quien decide pelear contra el que sea –en Argentina, desafió a todos los de la división-, aun a riesgo de ser noqueado.

Iallyev, por su parte, tiene 23 años, jamás combatió a más de ocho asaltos y, en su corta carrera, aún no deslumbró como una sólida promesa en la categoría máxima. Habrá que ver qué hace frente a un Bracamonte que viene en capa caída, pero al que le sobran rodaje internacional y, según sus propias palabras, hambre de gloria.

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